¿Cómo asegurar el resultado de la innovación?


Innovar no es más que generar ventajas competitivas que nos diferencien del mercado, y es importante alargar esas ventajas en el tiempo.

Para garantizar los beneficios de la aplicación de la innovación, y rentabilizar al máximo los resultados, tenemos distintos mecanismos a nuestra disposición para proteger y conservar los productos y procesos resultantes de la aplicación de la innovación.

Patentar para asegurar nuestra inversión

Asegurar nuestra innovación

Las Patentes

Es quizás la vía más común, pero debemos tener claro que no siempre una invención es susceptible de ser patentada, y que patentar no implica de forma necesaria que la invención vaya a ser comercialmente viable. Deberemos, por tanto, valorar las ventajas y los inconvenientes con que nos encontramos, sin olvidarnos de otros derechos de propiedad intelectual como:

  • Modelos de utilidad: para pequeñas mejoras de productos ya existentes
  • Secretos comerciales: para salvaguardar características ornamentales o estéticas de un producto
  • Registro de marcas: exclusividad sobre los signos distintos de una empresa.
  • Derechos de autor: para obras de carácter intelectual o artísticas

La patente como objeto del derecho de propiedad

establecer una nueva patente es necesario que nuestra idea cumpla una serie de requisitos:

  • La patentabilidad de esa invención no debe estar excluida por la legislación nacional (artículo 5 de la Ley 11/1986, de 20 de marzo de Patentes)
  • Que implique una actividad inventiva
  • Que sea nueva
  • Que sea susceptible de aplicación industrial, es decir, que se pueda fabricar o utilizar en cualquier clase de industria.

Procesos o productos que no se pueden patentar

Debemos tener claro, que no todo se puede patentar, existen determinados productos o procesos innovadores que no son susceptibles de ello por ley y que son:

  • Los procesos esencialmente biológicos para la producción, reproducción o propagación de plantas y animales.
  • El material biológico y genético tal como se encuentran en la naturaleza.
  • Las razas de animales.
  • El cuerpo humano y las partes vivas que lo componen.
  • Las variedades vegetales y minerales

No debemos sucumbir al desanimo si nuestra idea ya existe, algo muy común, y continuar investigando, y sobre todo pensando hasta hasta dar con esa idea innovadora que lleve a nuestra empresa al siguiente nivel.

Preguntas que debemos plantearnos antes patentar

  • ¿Adquirimos una ventaja competitiva al tener exclusividad sobre la invención patentada y que otros no puedan utilizarla comercialmente?
  • ¿Obtendremos rendimientos derivados de la inversión en el proceso?
  • ¿Se puede obtener rentabilidad fija de la venta de licencias a terceros?
  • ¿Vamos a mejorar nuestra capacidad de obtener financiación?
  • ¿Disponemos de recursos para tomar medidas legales para proteger nuestra patente?

¿Cómo hacemos para solicitar una patente y qué trámites debemos seguir?

Una vez que ya hemos decidido que finalmente queremos patentar nuestra invención, lo primero que debemos hacer es presentar la solicitud en la Oficina Nacional de Patentes. Esta solicitud consta de información sobre el título de la invención, datos sobre el solicitante y sobre el inventor, memoria y resumen.

Si la solicitud cumple con los requisitos administrativos, es decir, documentación necesaria y abono de la tasa correspondiente, entonces se publicará aproximadamente unos 18 meses después de su presentación, en este momento la Oficina de Patentes se encargará de hacer un examen de fondo para comprobar que la invención cumple con los requisitos de patentabilidad elaborando un informe con los resultados.
Después de las correcciones pertinentes que hubiera que hacer, se nos comunicará y si todo es correcto, contaremos por fin con nuestra patente.

En resumen: Debemos estar seguros de que nuestra invención merece el trámite burocrático, el pago de las tasas, etc, sin dejarnos llevar por la emoción que nos produzca nuestra idea. Aún así no debemos sucumbir al desanimo si nuestra idea ya existe, algo muy común, y continuar investigando, y sobre todo pensando hasta hasta dar con esa idea innovadora que lleve a nuestra empresa al siguiente nivel.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *