El valor de la Responsabilidad Social Corporativa


No hay duda de que las empresas son una parte muy importante del tejido social, contribuyendo, directa e indirectamente al desarrollo económico de la sociedad a través de su actividad; cuando una empresa adquiere un compromiso de mejora activa del entorno donde se desarrolla su actividad la llamamos Responsabilidad Social Corporativa.

La RSC o RSE es una manera de orientar la dirección de la empresa a la obtención de un impacto positivo en las personas y en el entorno donde desarrollan su actividad mediante iniciativas comprometidas, siempre de manera voluntaria.

Existen varios ejemplos de este tipo de acciones:

En el año 2003 Mercadona inició una campaña de descarga nocturna silenciosa, empleando para la descarga de sus productos las horas de menor tráfico en los núcleos urbanos, para no interferir negativamente en la circulación de las ciudades.

Para ahorrar energía Ikea implementó sistemas iluminación mediante LED en sus sedes y compañías, fomentando también el uso de este sistema entre sus clientes buscando sostenibilidad medioambiental, consiguiendo que en 2014 el 75% de los productos de iluminación vendidos fueran LED.

Responsabilidad Social Corporativa

Estas acciones ayudan a mejorar el prestigio y la imagen de la marca, contribuyendo a la fidelización de los clientes y proveedores y ayudando a la motivación de los trabajadores de la compañía.

A pesar de ser de carácter voluntario, la RSC está enmarcada en un ámbito legal específico recogida en el llamado Libro Blanco de la RSE para en 2011 aprobarse la Ley de Economía Sostenible.

Las acciones de Responsabilidad Social Empresarial ayudan a mejorar el prestigio y la imagen de la marca, contribuyendo a la fidelización de los clientes y proveedores y ayudando a la motivación de los trabajadores de la compañía.

A parte de cumplir la legislación, la RSC ha de ser de carácter global, afectando a todas las áreas de negocio de la entidad y sus participadas, igualmente ha de aplicarse en todas las áreas geográficas donde desarrollen su actividad.

La RSC comporta compromisos éticos que se convierten en obligación para quien los contrae, obligando a actuar con coherencia entre los compromisos adquiridos con las decisiones estratégicas de la empresa.
Las tareas de RSE se orientan también en identificar los posibles impactos, tanto sociales, medioambientales, y económicos adversos que pudiera generar la actividad en el ámbito social de la compañía, con el fin de minimizarlos.

La estrategia de Responsabilidad Social Corporativa ha de tener una vocación de permanencia dentro de la organización y debe ser de carácter transversal afectando a toda la cadena de valor de la empresa, esto implica un compromiso de toda la estructura organizativa de la compañía, conviertiendola en un eslabón imprescindible en la unión social.

Una empresa comprometida es una empresa con futuro.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *